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La determinación es una de las claves fundamentales para alcanzar el éxito en cualquier ámbito de la vida. Muchas personas establecen metas, pero pocas logran cumplirlas debido a la falta de enfoque, planificación o constancia. Este artículo explora cómo la actitud, la planificación y la empatía pueden influir en nuestra productividad y ayudarnos a conseguir nuestros objetivos.
Determinación y productividad: Más allá del trabajo duro
En el inicio de su conferencia, el ponente plantea una pregunta clave: ¿Quién se considera una persona determinada? A partir de ahí, desglosa distintos perfiles de personas que se plantean metas:
Los que no se proponen objetivos, por lo que no pueden fracasar ni triunfar.
Los que establecen metas, pero no las alcanzan por falta de constancia o disciplina.
Los que logran sus objetivos, pero son tan básicos que no requieren esfuerzo real.
Este análisis nos lleva a una pregunta esencial: ¿Qué hace que una persona realmente alcance sus metas? Muchas veces, pensamos que la clave es simplemente trabajar más y esforzarse. Sin embargo, el ponente nos invita a reflexionar: ¿Para qué trabajamos? Si el trabajo duro fuera suficiente, los países que más trabajan serían los más prósperos. Pero los estudios muestran que la productividad real no está necesariamente ligada al número de horas trabajadas, sino a cómo organizamos nuestro tiempo y energía.
Los hábitos: El secreto de la productividad
Stephen Covey, en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, explica que la productividad no se basa únicamente en el conocimiento o en la habilidad, sino también en la motivación.
Los tres elementos clave para formar un hábito son:
Conocimiento: Saber qué hacer.
Habilidad: Saber cómo hacerlo.
Motivación: Tener un motivo lo suficientemente fuerte para persistir.
Es por esto que muchas personas adquieren hábitos negativos fácilmente: están ligados al placer y a la gratificación instantánea. En cambio, los hábitos positivos requieren una motivación fuerte para mantenerse en el tiempo.
Si queremos mejorar nuestra productividad, necesitamos encontrar un propósito claro detrás de nuestras acciones. No basta con decir "quiero ser más productivo", sino responder ¿por qué quiero serlo?.
Los 7 Pilares de la productividad
El ponente identifica siete elementos esenciales para mejorar la productividad y alcanzar nuestras metas:
1. Actitud: El poder de la perspectiva
Nuestra mente está programada para enfocarse en los aspectos negativos. Si queremos mejorar nuestra productividad, debemos entrenarnos para ver lo positivo y mantener una mentalidad optimista.
Ejemplo: Si saludamos a alguien y decimos "qué bonito día", muchas personas responderán "sí, pero seguro lloverá en la tarde". Esta tendencia a centrarnos en lo negativo limita nuestra capacidad de avanzar.
2. Planeación: Hacer las cosas en el momento correcto
La gente productiva hace lo que tiene que hacer en el momento en que debe hacerse. Un error común es dejar todo para después, lo que genera estrés y reduce la efectividad.
Ejemplo: Si una persona quiere ahorrar $12,000 en un año, lo ideal sería apartar $1,000 al mes. Sin embargo, muchas personas llegan a noviembre sin haber ahorrado nada y entran en pánico.
3. Prioridades: Distinguir lo esencial de lo secundario
No todo en nuestra vida tiene la misma importancia. La clave es dar prioridad a lo que realmente importa, como nuestra salud, nuestra familia y nuestro crecimiento personal.
Ejemplo: En un taller, el ponente pidió a los asistentes que enviaran un mensaje de texto con un simple “te quiero” a una persona cercana. Algunos recibieron respuestas normales, otros recibieron preguntas como "¿qué te pasó?" o incluso llamadas de emergencia. Esto demuestra que muchas veces olvidamos expresar lo más importante.
4. Proyección: Pequeños pasos para grandes metas
Las grandes metas pueden ser abrumadoras, pero si las dividimos en pequeñas tareas, se vuelven alcanzables.
Ejemplo: Henry Ford decía: “Todo es posible si se divide en pequeñas metas”. En lugar de pensar en escribir un libro entero, podemos empezar escribiendo una página al día.
5. Empatía: La productividad no es solo individual
Ser productivo no significa solo enfocarse en el trabajo, sino también en las relaciones. Las personas verdaderamente exitosas se preocupan por el bienestar de los demás.
Ejemplo: Un profesor de psicología hizo una prueba final con una sola pregunta: "¿Cómo se llama la persona que hace el aseo en esta institución?". Nadie supo responder. Esto demuestra que muchas veces ignoramos a las personas que nos rodean, cuando en realidad todos tenemos un papel importante en la sociedad.
6. Comunicación: Hablarse en positivo
Nuestra forma de hablarnos a nosotros mismos determina nuestras acciones. Los pensamientos generan sentimientos, y los sentimientos generan acciones.
Ejemplo: Si una persona constantemente se dice "soy un desastre, nunca lo lograré", su cerebro lo tomará como una verdad. En cambio, si dice "puedo mejorar, puedo lograrlo", estará programando su mente para el éxito.
7. Innovación: Adaptarse y reinventarse
Las personas productivas buscan constantemente nuevas formas de mejorar.
Ejemplo: La telefonía ha evolucionado desde los teléfonos de disco hasta los teléfonos inteligentes. Lo mismo ocurre con nuestra vida: debemos adaptarnos a los cambios y encontrar mejores formas de hacer las cosas.
Conclusión: La escalera en la pared correcta
Para finalizar, el ponente comparte una reflexión de Stephen Covey:
"Muchas personas trabajan duro para subir en la escalera del éxito, pero cuando llegan a la cima, se dan cuenta de que la han apoyado en la pared equivocada."
En otras palabras, no se trata solo de ser productivo, sino de asegurarnos de que estamos invirtiendo nuestro tiempo y esfuerzo en lo que realmente nos hará felices y realizados.
Preguntas para la Reflexión
¿Tengo claro por qué quiero alcanzar mis metas?
¿Estoy colocando las piedras grandes primero en mi vida?
¿Cómo puedo mejorar mi actitud y enfocarme en lo positivo?
¿Estoy construyendo relaciones de calidad y mostrando empatía hacia los demás?
Recuerda: No se trata solo de trabajar duro, sino de trabajar con propósito.